¿Cómo transformar y llenar de luz una vivienda de 120 m² con solo cuatro ventanas?

La escasa luz se puede resolver con una compartimentación estratégica de madera y cristal.

by s1894f17_cherrez

Una vivienda de 120 metros cuadrados con solo cuatro ventanas podría parecer, a primera vista, un espacio condenado a la penumbra. Sin embargo, cuando no es posible abrir más huecos al exterior, la solución puede venir desde el interior. A través de una compartimentación ligera, realizada con madera y cristal, es posible reorganizar el espacio para que la luz fluya con naturalidad y eficacia.

La madera actúa como un elemento que estructura y define los distintos usos de la vivienda sin generar sensación de encierro. No se trata de levantar muros, sino de construir límites sutiles que aportan calidez y continuidad visual. El cristal, por su parte, se convierte en el gran aliado de la luz natural: permite que esta atraviese espacios, conecte ambientes y llegue incluso a rincones que antes quedaban aislados.

Esta estrategia no solo mejora la luminosidad del conjunto, sino que también transforma la manera de habitar la vivienda. Se genera una sensación de amplitud y transparencia, donde cada zona respira y se comunica con las demás. La luz deja de ser un recurso escaso para convertirse en protagonista.

Transformar un hogar con limitaciones físicas no requiere siempre grandes obras ni intervenciones costosas. A veces, el cambio más profundo nace de decisiones precisas, materiales nobles y una mirada atenta a cómo vive la luz en el espacio.

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